Vida que crece espontánea, dinámica y mágica, en medio del silencio y la cotidianidad de la existencia.
Vida que sorprende conectándome con esa milagrosa capacidad creadora casi que exclusiva de la madre Tierra.
Células, tejidos, órganos y cuerpos enteros trabajando en una armoniosa melodía para que la vida pueda surgir.
Vida que late al ritmo del planeta y nos recuerda que esta pequeña existencia tan frágil y a la vez tan poderosa, es una nueva oportunidad de la humanidad para hacer las cosas bien.
Vida que nos invita a soñar, cambiar, amar, pero sobretodo a agradecer, porque como en un sorteo inesperado la vida nos visita en su máximo esplendor.
Que bendecidos somos de que estés aquí pequeña....
Durante 7 años viví en Madrid
(España), desde los 9 hasta los 16 años recorrí las calles de Usera (el barrio
donde viví) y edifiqué sin saberlo en lo que me convertí en la actualidad.
Fueron años maravillosos que en ocasiones parecen invención de mi mente, pero
que en el fondo de mi corazón guardo con gratitud y cariño. Fueron muchas las
cosas que viví como extranjera, pero una de las experiencias que más me
llenaron fue poder conocer a adolescentes como yo que venían de lugares tan
dispares como Guinea Ecuatorial, Rumanía, Ecuador o China. Creo que el poder
compartir con tantas culturas y entender que mi forma de ver el mundo es solo
una de las miles de opciones que existen me cambió como persona.
Últimamente ando un tanto nostálgica
por todo lo que vemos en televisión (aunque yo no la tenga) y he recordado
mucho mi estancia en tierras europeas, es verdad que en ese momento por la efervescencia
de la edad no era consciente de la trascendencia que esas experiencias tendrían
en mi vida y ahora me lamento porque hay instantes que se fueron y no logro
traer a mi memoria. Me esforzaría por aprender inglés con Alex, seguiría
jugando baloncesto con Juanín y comería muchos kebabs (cuanto los extraño).
Pero ahora al analizar la
suerte que tuve de poder compartir una semana, un mes o años con personas tan
maravillosas y saber que la vida es eso, un ir y venir, un cruce de historias
que confluyen en un instante, me hace sentirme AGRADECIDA e inevitablemente me acuerdo de Paloma, la trabajadora social del Pradolongo que tanto me inspiró, gracias porque 10 años después puedo decir que todo lo que hiciste por nosotros los emigrantes fue maravilloso, gracias a tí tomé la decisión de ser trabajadora social y apostarle a la educación. No cabe duda que cada acción puede hacer la diferencia.
El tiempo pasó y
estas letras las escribo desde tierras tropicales en la Colombia de mis amores. Y al observar lo que pasa a mi alrededor pienso que las personas tal vez por miedo a lo desconocido
rechazamos y etiquetamos a ese otro que es diferente a mi, porque siempre es más fácil rechazar que darse a la tarea de conocer y entender su posición. Por ello creo que uno de los regalos que yo
le puedo hacer a mi hijo y que mis padres me hicieron sin saberlo, fue el
conocer y reconocer que este mundo es un mundo de múltiples caras, de muchos
tonos de humanidad y que todos somos vecinos de esta tierra, darle alas para
vea más de lo que yo vi y sea un ciudadano del mundo.
Vivimos en una ciudad intermedia ubicada en el corazón del departamento del Valle, Tuluá con sus ires y venires, es el lugar que nos vió nacer (a Mateo y a mí) y es donde llevamos a cabo esto que llamamos vida. Aquí desde donde escribo estas líneas, soñamos, pensamos, lloramos y vivimos, y aunque es una hermosa tierra rodeada por dos imponentes cordilleras, a veces sumidos en la rapidez de la rutina olvidamos lo bendecidos que somos. Cada día trae su afán pero también su oportunidad para disfrutar y aprender ... y aunque aveces los días parezcan iguales y me cuestione sobre el camino por el que decido cada día transitar, la semana pasada como familia vivimos dos días maravillosos que reafirmaron nuestras posiciones frente a la vida y recargaron mis reservas de fe que en ocasiones escasean.
El caso es que el Ministerio de Cultura tiene una estrategia para la promoción de la lectura y escritura llamada "Leer es mi cuento" y a mitad de año realizaron un concurso a nivel nacional llamado "Leer es mi cuento en vacaciones", el cual consistía en que los niños y niñas enviaran un comentario sobre un texto leído y tendrían como premio tablets y libros. A Mateo le gusta mucho leer, por tanto nos pareció una buena oportunidad, él escogió el libro "Mitos y Leyendas de América Latina" y enviamos el comentario en vídeo.
Todos los comentarios fueron analizados por un jurado experto y de 970 niños que se presentaron, seleccionaron a los mejores 50. Mateo estuvo dentro de los ganadores y con emoción esperaba su tablet y los libros que se supone llegarían por correo desde Bogotá. El Ministerio de Cultura quiso reconocer el potencial y creatividad de estos y todos los niños y niñas , realizando la premiación en el marco del V Congreso Nacional de Bibliotecas públicas. Y aquí es donde pienso que la vida es un misterio que cada día debemos descubrir, el lunes 3 de Octubre la mañana nos sorprendimos viajando a Bogotá para participar de la premiación ... nervios, alegría y GRATITUD eran emociones que pasaban por mi y por mi bello Mateo en ese vuelo... gratitud con la vida, con Dios, con nuestra familia, con mi Mateo por ser él y con las dos funcionarias del Ministerio que estuvieron toda la semana gestionando para que la participación de los 50 niños ganadores fuera posible. Gracias a María Juliana y a Alejandra, las personas visibles de esta iniciativa, que hicieron todo lo posible porque nuestra estadía en la capital fueran magnifica.
El auditorio estaba lleno de 800 personas que estaban allí para debatir sobre como la biblioteca pública puede ser un territorio de paz, bibliotecarios, promotores de lectura, docentes, lideres comunitarios, madres y padres de familia, todos estábamos allí reunidos para exaltar a estos niños en una época donde LEER ES UN ACTO REVOLUCIONARIO. Recordar el aplauso de todo el auditorio todavía se que es un momento que nunca se nos olvidará. Aplausos que reconocen, que alientan y dan vida. Aplausos que dirigen su mirada un poco más abajo de lo acostumbrado para ver que son ellos los cimientos de una sociedad, son ellos por quienes debemos luchar y construir un mundo en paz.
Esta fue nuestra experiencia extraordinaria de la semana pasada, de la cual me quedan las siguientes conclusiones:
En un momento tan complejo como el que vivimos hoy en día en Colombia, saber que aún los niños conservan la capacidad de SOÑAR es algo realmente alentador, el esta sentada allí con 50 niños y niñas de todo el país, cada uno con sus particularidades pero con una gran sed por aprender e imaginar, me reafirma sobre el lugar principal que deberían tener los niños y niñas en la sociedad. No es una frase cliché y no es una exageración, en ellos estamos sembrado nuestro futuro como sociedad.
La paz como fin último del ser humano debe ir más allá del fin de la guerra... la paz es un estado simbólico y real de bienestar donde todos sin ningún tipo de discriminación (raza, sexo, edad, religión, orientación ) pueden vivir, y este es otro concepto importante el CON-VIVIR, vivir con el otro a partir (no a pesar) de sus diferencias y potencialidades, como lo estábamos ese día, 50 niños con 50 historias y 50 lugares distintos pero todos unidos por una misma razón, los espacios de lectura como territorios de paz.
Si queremos vencer la violencia cultural, esa que llevamos impregnada en nuestros imaginarios y que hemos naturalizado como sociedad debemos apostarle a la EDUCACIÓN, no como el acto de adoctrinar a estos seres que están empezando a vivir, sino como el acto de DE CONSTRUCCIÓN Y CONSTRUCCIÓN del conocimiento y nuestra realidad. Los niños y niñas son seres magníficos que tienen todas las potencialidades como sociedad nos queda la responsabilidad o el deber de corresponder con tal grandeza.
Finalmente esta experiencia reafirmó mi convicción sobre la necesidad de trabajar por, para y con los niños y niñas. La educación es una herramienta de transformación social poderosa y por ello hoy les quiero compartir esta iniciativa que desde hace años estamos venimos trabajando y que este año se materializó en la Fundación Yakuy, ésta es una entidad Sin Ánimo de lucro que está dando sus primeros pasos nuestro objetivo es proponer, desarrollar proyectos y actividades de Investigación e Intervención
que promuevan el desarrollo humano de niños, jóvenes, adultos, organizaciones,
instituciones y comunidad en general, integrando iniciativas socioeducativas,
culturales e investigativas que fortalezcan sus condiciones de vida y generen
una cultura de paz.
Si quieres conocer el trabajo que venimos realizando desde la Fundación te invito a que nos visites es www.fundacionyakuy.org.
Finalmente mi aplauso va para todos los niños y niñas de nuestro país y del mundo que día a día deben vivir en un mundo diseñado por y para los adultos... de ustedes es el hoy y el mañana.
Colombia está atravesando un momento histórico donde la PAZ se convierte en una opción real y no solo una utopía. Es verdad que los acuerdos son solo el fin de la guerra, y aunque no garantiza que mágicamente nos vayamos a convertir en una sociedad pacífica, si da una nueva perspectiva histórica al país que estamos construyendo. Hemos sido casi tres generaciones las que hemos crecido en medio de balas, bombas y masacres. Donde la sobremesa del almuerzo eran las noticias atroces sobre sangre y más sangre.
El que hoy podamos pensar que la guerra es un capítulo del pasado, es una gran paso para empezar a soñar la nueva Colombia que queremos. Los niños del hoy serán la primera generación de paz que no tendrá que cargar con el peso de una guerra que no les pertenece. Pero es importante decir que apenas el camino comienza, pues la PAZ se construye entre todos, en nuestros pequeños micro espacios sociales. La PAZ con mayúscula es la expresión mas genuina de nuestra humanidad y no es únicamente la ausencia de guerra, es también oportunidades, respeto, colaboración, cooperación, empatía. Este sueño se construye día a día en los hogares, las escuelas, las vecindades, ciudades, incluso desde el vientre.
Los niños que no son ajenos a lo que ocurre a su alrededor, en los últimos meses han asistido a actos donde se celebra y se canta a la paz, han visto por la televisión o escuchado en los debates de sus abuelos sobre este momento tan importante. Ellos quieren saber qué es lo que está pasando, pero para poder entender todo esto es necesario saber que la PAZ es la antítesis de la VIOLENCIA, y desafortunadamente estamos expuestos todos los días a una sociedad violenta. Desde los primeros años gracias a algunos programas de tv (esto no quiere decir que todos son malos), el entorno en el que vivan y las pautas de crianza, los niños van adquiriendo formas de relacionarse que se acercan mucho a la violencia, gritos, empujones, insultos, incluso golpes hacen pensar a los niños que estos actos son normales. Luego al llegar a la escuela se encuentran con un modelo castrador, que controla el cuerpo y la voluntad a partir de múltiples dispositivos: uniformes, horarios, silencio, incluso,no hablar, no saltar, no moverse, no reir.
Todas estas situaciones crean una negación del otro y legitiman la imposición de mis deseos a través de la violencia, y desde luego no son propicias para fomentar la empatía y el trabajo en equipo, si bien actualmente a nivel educativo y de crianza muchas cosas están cambiando todavía queda un largo camino por recorrer. Y podrá saltar la duda ¿Qué tiene que ver la EDUCACIÓN y la CRIANZA con la PAZ y el FIN DE LA GUERRA? pues a mi parecer tiene que ver todo.
Ya lo decía Maria Montessori hace casi cien años, teniendo en cuenta que tuvo que experimentar la Primera Guerra Mundial y exiliarse en la India, sabía muy bien que la PAZ verdadera no era cuestión de egos entre países, un planeta en PAZ se podría lograr por medio de la EDUCACIÓN, crear espacios propicios donde los niños desarrollen su potencialidades y aprendan a partir del contacto y el trabajo con el otro. Donde más allá de la tolerancia, se hable de respeto, entender que todos somos diferentes y que a través del diálogo podemos llegar a acuerdos, será el camino para construir una COLOMBIA en paz.
Como lo decía Montessori, sembremos en los niños ideas buenas (cooperación, respeto, creatividad, empatía) que el tiempo y los años se encargarán de que las entiendan y florezcan en su corazón. Puede que esto parezca algo utópico pero ya se está haciendo, nos queda la tarea a padres, educadores, cuidadores, vecinos, gobernantes, de brindarles los ambientes y la posibilidad de esta vez hacer las cosas diferentes. Para que nuestros niños sean la primera generación en 50 años que CREZCAN y VIVAN en PAZ.
Finalmente comparto esta canción que se ha convertido en nuestra banda sonora de la semana y que nos hincha el corazón de la emoción.
Y sus cabellos están
cubiertos por la nieve de la experiencia
Mi abuela olvida cosas y
suele exagerar otras sin importancia
Ya carga sobre sus hombros
el peso de los años
Pero en su corazón, sigue
siendo aquella bella joven
que enamoraba a los
caballeros.
Sigue siendo aquella
señora que insistentemente me llevaba a clases de piano
e insistía en que fuera
acolita en la iglesia.
Mi abuela ayer nos dio una
gran enseñanza de vida.
Ayer a sus 71 años se
graduó de bachiller.
Ayer rodeada de
adolescentes, jóvenes y adultos recibió
Sonriente su diploma, un
diploma que años atrás por las
vicisitudes de la vida le fue negado.
Mi abuela ayer saldó una
cuenta con la historia y nos demostró que
Nunca es tarde para hacer
lo que sueña.
No en vano se graduó con
todos los honores posibles recibiendo su medalla
A la excelencia.
Mi abuela es mágica y ayer
nos demostró que la magia es desear algo con todas
Las fuerzas de nuestro corazón
y hacer hasta lo imposible por lograrlo.
Tres generaciones juntas
Que suerte tenemos que
estés con nosotros abuela
miércoles, 23 de septiembre de 2015
El día de hoy tuvimos la oportunidad de asistir a un taller de artesanos donde nos enseñaron a hacer
manillas en macramé, la experiencia fue fantástica porque por un lado descubrí habilidades ocultas que desconocía (siempre me he considerado una no-artista, el lado racional siempre está al mando de mi personalidad) y por otro porque el estar ahí sentados, concentrados y utilizando las manos para crear algo nuevo me hizo ponerme a pensar.
La dinámica de la sociedad actual nos mantiene tan ocupados que en pocas ocasiones tenemos la oportunidad de sentarnos a apreciar los pequeños detalles de la vida o a realizar algo que queramos hacer por simple diversión. La tecnología, el consumo, los días pasan y nosotros vamos pasando con ellos sin darnos cuenta que la vida va corriendo y cada momento es único. Frente a esto creo que la labor del artesano es hacerle frente a esa frenético "desarrollo", es un trabajo tan íntimo, tan inspirador, tan cuidado; cada una de sus artesanías tiene un lento proceso de creación, desde la idea o el sueño, hasta tener el objeto terminado pueden pasar muchísimas cosas. Cada artículo refleja una forma de pensar, sus pequeños detalles dan cuenta de una historia; son hermosos porque han sido pensados, cuidados, elaborados con amor. Las manos en este caso se convierten en materializadoras de sueños, con estas manos que comemos, escribimos, sentimos podemos crear múltiples expresiones de la belleza y la cultura. Ya nuestros primeros pobladores lo hacían y hoy en medio de todo esta lluvia de plástico y productos desechables, ellos lo siguen haciendo con dedicación y vocación.
Y bueno se preguntarán ¿eso que tiene que ver con la crianza?, pues en medio de mi proceso de inspiración, me di cuenta que esos hilos que tenía entre mis manos se parecían mucho a Mateo, o a los hijos en general. El artesano con paciencia y mucho amor va trabajando la materia prima, poco a poco la va tallando, puliendo, dando forma. No hay prisas, ni tiempo; eso somos los padres o al menos eso debemos ser, dejar a un lado nuestros afanes que no nos permiten apreciar los pequeños detalles. El mundo de los adultos no es tan divertido al fin y al cabo. Como padres debemos despojarnos de etiquetas y de
l ritmo desenfrenado con el que se está viviendo la vida últimamente, dejar el afán de tener hijos perfectos, exitosos e inmediatos. Que rico sería ser como ese artesano en el proceso de crianza, que con amor y paciencia acompañemos a nuestros niños y niñas, cada día como un nuevo descubrir donde aprovechemos su presencia y los momentos que la vida nos regala. Que nos asombremos por ese pequeño detalle y esa risa al despertar, el sentir su olor en la madrugada y su cara enfadada cuando no están de acuerdo con algo. Acompañarlos en sus risas y sus llantos, ser ese artesano cuidadoso que cuida su obra maestra porque es única e irrepetible.
La vida es un gran milagro que cada día tenemos la oportunidad de vivir, nuestros hijos son esas obras de arte que cada día con amor, paciencia y empatía estamos tallando.
Por mi parte intentaré dejar a un lado tanta preocupación y tanta carrera, para parecerme más a ese artesano feliz.
Ayer mi pequeñín se dió cuenta que tenía un diente flojo, para él fue la noticia más emocionante que pudo recibir, esa era la señal de que estaba creciendo y ya era grande. Para mí supuso un llamado de atención que me llevó a reflexionar ¿En qué momento pasó todo esto? ¿Cuando pasaron 6 años?.
El tiempo pasa y no da espera, si hace nada recuerdo sus movimientos dentro de mi vientre o su mirada de tranquilidad mientras lo amamantaba tiernamente, y ahora ya es todo un hombrecito que cambia de dentadura. Puede parecer un exageración, pero eso hizo que me sentara a pensar y analizar que como adultos estamos tan sumidos en nuestras dinámicas y preocupaciones que no nos damos cuenta que los días pasan y en ocasiones dedicamos nuestro tiempo y esfuerzos a cosas que no son tan importantes, dejando de lado las que deberían ser nuestras prioridades.
La vida pasa como un río caudaloso que corre buscando el mar, así vamos nosotros por el mundo corriendo, buscando y esperando siempre algo mejor, sin darnos cuenta que eso mejor, esa alegría , está cada día a nuestro lado, en los pequeños detalles de la cotidianidad. Poco a poco nuestro bebé se va convirtiendo en un niño diferente de nosotros y me alegra saber que en todos este tiempo hemos estado ahí, aprendiendo, soñando, viviendo y amando.
Cuantas enseñanzas nos dejan nuestros hijos, debemos recobrar la inocencia de los niños y ver el mundo desde sus ojos, apreciar cada detalle, cada momento como el milagro que es. Y es que eso es la vida una cadena de sucesos extraordinarios que se presentan ante nosotros; aprovechemos cada segundo, cada minuto que la vida nos regala y sobre todo aprovechemoslos a ellos con su energía, su carácter, su inocencia y su bondad.
Que no se nos pase la vida en banalidades sin sentido, solo tenemos una vida y tenemos que amarla.
El deseo innato del niño por aprender lo lleva a buscar continuamente objetos de observación y de conocimiento, de tal forma que la naturaleza en todo su esplendor se le presenta como el ambiente perfecto para desarrollarse y calmar sus ansias de aprender.
Vivimos en tiempos muy rápidos que glorifican los avances informáticos y las últimas tecnologías pero lo cierto es que esto ha ocasionado a que se produzca un aislamiento progresivo del niño y su contexto, ya cada vez es menos frecuente ver a niños disfrutando del atardecer, mientras escalan árboles o jugando al escondite en medio de los matorrales... ! Y que decir de lo genial que es ver a un niño mientras se MARAVILLA con un diminuto ser encontrado en medio de las ramas.
El hombre y el niño debe volver a la naturaleza y reconectar con sus elementos básicos: agua, aire, tierra, todos estos son elementos vivos que nos transmiten emociones y vitalidad. Ya nuestras culturas ancestrales reconocían el vínculo sagrado que nos une a la naturaleza, la "PACHA MAMA", nuestra madre tierra dadora de vida y sanadora corporal y espiritual. Volvamos pes a estos inicios y reconectemos a nuestros niños con ella y a los espectaculares fenómenos que ella nos brinda.
Por ello es que todo el mundo es una escuela con su multiplicidad de matices, sus colores, sus razas, sus ecosistemas. Todo lo que pueda captar nuestros sentidos es un instrumento valioso de aprendizaje, no le quitemos a nuestros niños esa oportunidad, dejemoslos que ellos solitos con su innata curiosidad descubran y se asombren de todas las maravillas que nos tiene preparadas.
Educación ambiental no es brindarles una guía con un hermoso dibujo, esa no es el objetivo, se trata de contectar a la humanidad con su hogar y rescatar el asombro característico de los niños para admirar todo lo que nos rodea.